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star.trek

Otra de los Brogs

Sigo medio obsesionado con estos bicharracos.
¿Será por que me parece una de las más brillantes ideas del universo Trek?
¿Será por que, como posteaba hace poco, realmente logran asustarme (la visión de un cubo borg me pone los pelos de punta de verdad. Efecto que jamás logró la Estrella de la Muerte de Star Wars la cual, dicen algunos, fue la musa inspiradora del terrorífico cubo Borg)
No sé, pero tienen algo de impersonal, de fatuo. Son simplemente así. Te asimilan, te hacen pelota y en eso ni siquiera hay un cachito de pasión. Se morfan tu individualidad con el mismo interés con que uno se saca la pelusa del ombligo. Brillante y terrible.
Pero el otro día me dí cuenta que vivimos en una sociedad que se pretende "individualista" cuando en realidad es "borgista".
Entendámonos. Si por individualista definimos que no le damos bola al del al lado, estoy de acuerdo con que nuestra sociedad es individualista. Si por individualismo entendemos el llevar al extremo (por eso es un "ismo") el concepto de individuo, estoy totalmente en contra. Nada hay más atacado en esta época que el "individuo".
En nuestra sociedad de consumo el objeto es la masa, no la persona. Para bajar costos todos debemos tener los mismos gustos, las mismas necesidades, las mismas preferencias y hasta el mismo cuerpo (ropa unisex, modelos de ropa con 4 ó 5 talles a lo sumo, etc).
Lo loco de esto es que esa idea no está tan lejos de algunos vicios de lo que fue el comunismo (otro "ismo" como el capitalismo, que es de eso de lo que hablamos).
Así que siento que nos venden más mentiras. Los chicos buenos (norteamericanos y aliados) no eran tan distintos de los chicos malos (sucios y ateos comunistas) como me lo quisieron vender en mis años más ingenuos. El imperio del individualismo y la autorealización, no es más que una fachada del culto a lo standard, lo "normal" (en un sentido estadísitco), lo más comercializable.
En definitiva los borgs son más honestos, te chupan la individualidad, te sacan cualquier idea original, te hacen un perfecto peon de una anónima reina pero no pretenden ser otra cosa. No son cínicos ni mentirosos.
¿Será por eso que aún el terrible cubo Borg me parece más simpático que un discurso de Bush?
Espero comentarios, disensos, puteadas, lo que sea menester. Por eso es la historia de una ida y una vuelta.

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Curiosidad

Dicen que la curiosidad mató al gato (y embarazó a la mujer, agregaría mi hijo de 15), pero es la base de la filosofía Trek.
La curiosidad, el saber más, el ver qué hay más allá.
Es no estar enamorado de la seguridad que me ofrece el hoy, el aquí y ahora, el malo (o bueno) conocido. Es aventurarse a más, es riesgo, es apuesta. Es falta de seguridad e incertidumbre. Es correr con la chance de perder todo lo bueno por perseguir una quimera. Pero es también la posibilidad de ser los primeros, de poner una respuesta nueva a una pregunta vieja (o una pregunta nueva a una respuesta vieja), de volver a mirar con ese brillo asombrado que solíamos tener de chicos.
La seguridad adulta nos quita algo de esa "irresponsabilidad". En definitiva, cualquier buen oficial de la flota no es más que un adulto no asumido, un grande que no deja de ser chico.
Cuando miro para adentro y me encuentro apoltronado en las seguiridades (buenas y cómodas seguridades), también me encuentro con esa insatisfacción de sentir que "no hay nada más", "se acabaron los desafíos". Es ahí que me sacudo la modorra (¡y cómo cuesta eso!), me paso el plumero por el espíritu, me calzo mi uniforme de la flota (simbólicamente, jamás me animé a agenciarme uno de verdad) y salgo a cazar alguna ilusión nueva. Y si salgo perdiendo, herido o magullado...¿quién me quita lo bailado?

Aniversario

En medio de los despelotes de los últimos tiempos en mi vida se me escapó el primer año de vida de Star.Trek.
En septiembre (el 26 para más datos) se cumplió un año exacto de esta aventura de navegar con mi nave virtual en busca de nuevas ideas adentro mío, en busca de nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones en el ciber espacio.
Fue muy linda la experiencia, si bien el vacío es grande (como le pasaba a la pobre Voyager perdida en aquel cuadrante tal lejano), pero la aventura vale la pena. Estoy muy contento y muy agradecido a los muchos o pocos (¿cuál será el criterio para poner uno u otro término?) quevisitaron mi nave.
Por eso hoy reafirmo y vuelvo a compartir con quien quiera aquel breve y casi accidental primer post:
"¿Por qué otra vez Star Trek?
Porque la fantasía no se extingue.
Porque el futuro se hace desde el hoy.
Porque es irrevocable pensar que un futuro mejor es posible.
Porque los valores son trascendentes y sobreviven a las modas.
Porque el hombre es antes y después de la tecnología.
Porque jamás dejamos de ser niños.
Porque, en este hemisferio, empezó la privamera.
Gracias por estar ahí.
Gracias por acompañarme "adonde ningún hombre ha llegado antes"

De miedo

Antes que nada, disculpas a todos los fieles de este modesto lugar. La mudanza (mutación en serio) fue y es compleja. Los tiempos se volvieron un bien escaso y este pequeño blog nunca logró un lugar de prioridad hasta ahora (y no sé cuando volveré). Sencillamente aclarar el día que abandone este espacio me despediré como corresponde. Mientras tanto mis ausencias tienen más que ver con que la vida me pasó por arriba. Ahora sí, al post.
Hace poco, antes de mudarme, tuve la oportunidad de ver un capítulo que tenía grabado de Enterprise. Es ese en que unos científicos reviven a unos borgs que se habían olvidado durante "First Contact".
La verdad que me dió miedo. Miedo al ver esos temibles borgs (para la tecnología de la época de Picard) con los rudimentarios e ingenuos seres humanos de la época de Archer.
Me encantó poruqe hacía mucho que algo virtual no me generaba algo así. En general es la vida misma la que produce miedo (¿para qué hablar más sobre Carmen de Patagones?, ¿acaso no es ,por lo menos, de miedo?).
Por ahí los borgs son como esos fantasmas que todos tenemos escondidos en algún lugar de nuestra cabeza, tal vez en ese rincón justo atrás de la nuca, entre las orejas. Ese pliegue que alcanzamos a vislumbrar cuando nos miramos al espejo, pero que sigue siendo un punto ciego.
Esos fantasmas que nos visitan de noche, o cuando nos quedamos solos, o cuando tenemos que enfrentar mil y una situaciones que nos asustan.
¿Qué rostro tienen tus borgs?
Los míos tienen el rostro del desprecio de la gente que respeto. El dolor, la enfermedad o la muerte de mis hijos o mi esposa. El dentista. Un bicho caminando por mi cuerpo. Una abeja dado vueltas. Los dientes de un perro. No saber cómo responder algunas preguntas.
Caramba, ¡cuántas caras! Y, lo peor, creo que la lista es super incompleta. Creo que los peores borgs son esos que no tienen rostro, que juegan su juego en las tinieblas y el anonimato.
Esos son los que me dan más miedo a ser asimilado, chupado, lobotomizado. Con los otros, los que puedo nombrar, es como que puedo hacerles un mano a mano (cuando me animo). Los que realmente joden la vida son los que no conozco o, ni siquiera, me animo a conocer o re-conocer.
Pero hay que acordarse que toda oscuridad es menos oscura de cerca. Que todos los ruidos son terribles a oscuras, y que la mayoría de las cosas que tememos son, por lo menos, manejables.
Hasta que termine de convencerme de eso, los Borgs van a seguir viniendo todas las noches y se van a seguir reproduciendo en aquel lejano pliegue de mi nuca, justo en medio de mis orejas.

Mutaciones

El cambio.
¡Cuántas cosas se nos disparan cuando pensamos, sentimos, pre-sentimos un cambio.!
Más aún cuando el mismo afecta algún aspecto central de la vida.
Hay veces en que esos cambios vienen en malón.
Entonces parece que todo cambia, uno cambia, el mundo cambia, el futuro cambia.
Ahí, al menos a mí, agarra algo de vértigo. Cierta sensación de que las cosas van demasiado rápido y escapan de control.
En eso ando. Duelos, venta de la casa de la infancia, nuevas relaciones que hay que armar entre los hermanos, mudanza de vivienda, ofertas laborales que suregen de la nada y de la misma manera desaparecen, mi hijo mayor (14 años) que hace planteos de una profundidad y una hondura notables (¡y hasta hace poco su mayor preocupación era comprar figuritas de Disney, comprar un nuevo Lego o ir a jugar al fútbol!)
Ahí, exactamente en ese precioso momento de mi vida, me siento mutando. Me agarra ese vértigo de no saber en dónde termian las cosas, la certeza de que ya nada será como era (con su correspondiente duelo) la emoción por descubrir todas las novedades que se vienen.
Hace 12 años viví algo así (separación, mudanza, nuevos amigos, nueva pareja, etc., etc.) y es una de las etapas más hermosas y terribles de mi vida. A ese lugar al que siempre quisiera volver (aunque sea de visita porque la vida es flujo, como diría Jorge).
Presiento que esta etapa será una cosa similar en el recuerdo de mi próxima década.
Es como esos capítulos "épicos" de Star Trek. Como cuando Picard es asimilado; o el capítulo final de TNG, o cuando los scorpions le rompen el ojete a los Borgs, o cuando se arma la guerra entre la federación y el Dominio. (los fans pueden agregar su propia lista de capítulos de ese estilo).
Son momentos "epicos" en la vida, donde la historia se acelera y toma rumbos sorprendentes y definitorios. Tiempo de riesgo y de oportunidades. Tiempo para abrazar con todas las ganas, disfrutar con todo el corazón, padecer con toda la sangre, crecer con toda la convicción.
Disculpen si en esta corrida le robo tiempo a este modesto blog. Igual me pueden visitar y dejar sus saludos.
Les agradezco su presencia a los conocidos y a los anónimos.

Generations

Como un círculo que se cierra.
El último post se centró en la última película de Star Trek con la tripulación de TNG.
Este se titutla como la primera con los mismos protagonistas.
Un círculo.
Pero la vida tiene más de una línea, de un camino. No llegamos a ver el comienzo ni el final. Pero nos hacemos cargo de un tramo del mismo.
Venimos de nuestros padres, que son los que caminaban antes de nosotros, nos enseñaron lo que aprendieron del camino y, un día, nos dejaron caminar solos (eso sí, mirándonos de lejos). Sin darnos del todo cuenta, una tarde miramos para atrás y ya no nos siguen más. Terminaron su ruta.
El lunes despedí a mi mamá; dejó de caminar después de 82 años. Hace menos de dos años despedí a mi papá. Es el tiempo de caminar sin tener a la vista las raíces, con el capital de la historia y la riqueza (intocable pero también invalorable) de los recuerdos.
Pero la ruta se vuelve más amarga cuando sentimos que nosotros también, algún día, vamos a dejarla. No somos eternos.
Eso podemos aceptarlo.
Lo que cuesta más, y no sé cómo se supera, es darse cuenta que después de nosotros no nos seguirá nadie, que no podremos pasar la experiencia a otros, que la línea se interrumpe.
Me conmovió verlo a Picard llorando amargamente ante la muerte de su sobrino y su hermano. Dolor por la partida de los afectos, pero dolor porque él sería el último Picard. No hay descendencia significa, de alguna manera, que no hay futuro. Que la ruta termina sin llegar a ningún lugar.
En este tiempo de despedida de mis padres, me consuela ver el futuro en los ojos de mis hijos. Me llena de esperanza ver quiénes serán los que continúen con el sendero una vez que a mí no me de más la vida.
Sin embargo, también me vienen las palabras de Gandalf a Frodo en las minas de Moria. No son textuales, pero son algo así: "Nadie puede elegir en qué tiempos le tocará vivir, pero si tendremos que dar cuenta sobre qué hacemos con el tiempo que nos ha sido dado".
Tal vez haya otra idea de trascendencia menos "naturalizada" que la de prolongarse en los hijos. Tal vez no sólo importe la meta, la continuación del camino. Tal vez también importe, y mucho, el trayecto.
Vivimos en una sociedad que valora las metas por arriba de los procesos, los logros por arriba de los medios, los fines por encima de los "mientras tanto".
Tal vez el camino, y como lo caminamos, sea tanto o más importante que adonde nos lleve. Tal vez haya otra idea de trascendecia que cada uno pueda descubrir en el corazón cuando la ruta ralea de transeutes atrás y adelante nuestro.

Nemesis

Anoche fue la noche.
La noche en que, después de mucha espera, pude ver la última película de Star Trek.
Hay algo peculiar en eso.
Tantas veces vistos los capítulos de las 7 temporadas de The Next Generations (la serie Trek que más me seduce), el saber qué dirá cada personaje, cómo se resolverá cada situación, cuáles serán las consecuencias de los actos de la tripulación, etc.
Pero ahora, y sólo por anoche, poder verlos sin saber qué pasará. Apenas adivinando en función de conocerlos más o menos bien.
Es toda una situación.
No comentaré el final, se lo dejo al sentir de cada uno. Sólo diré que no dejó de arrugarme un poquito el corazón. Hubo mucha sensación de finalización. Quizás por lo que sucede en la película. Quizás porque jamás sabermos si habrá otra nueva película de Star Trek hasta que la filmen.
Creo que lo fundamental de la película pasa por dos lados. Esa fase oscura que todos tenemos. Aquello en lo que nos podríamos haber convertido en circunstancias menos favorables (o más favorables, por qué no). Creo que es para pensarlo. Sobre todo cuando levantamos el dedito índice, muy orgullosos de nuestra ética, nuestra rectitud, nuestros principios inamobibles, para criticar a alguien menos afortunado. Se me ocurren algunos lugares en dónde ese dedito índice podría ser más útil o, al menos, causar menos daño.
Pero también la película es una reflexión sobre qué somos.
¿Un amasijo genético determinado desde la misma concepción?
¿El fruto de una compleja red de circunstancias en las que crecimos y que nos han modelado?
¿Una mezcla de las dos cosas?
Es para opinar (una ida y una vuelta, de eso se trata)
Pero yo agregaría un tercer eje. Las opciones que tomamos, las actitudes que definimos, el ejercicio de la propia libertad.
En definitiva, creo que es eso lo que nos hace ser lo que somos. Esa es la autodeterminación. No es que lo otro (genética y circunstancias ambientales) sean irrelevantes, para nada. Pero por sobre todo, antes que todo, después de todo, sigo siendo yo el que elijo (más o menos condicionado, pero elijo).
Como dijo una vez el viejo Victor Frankl (discípulo de Freud, prisionero de los campos nazis): "aún cuando nos encontramos entre la espada y la pared seguimos siendo libres. Podemos elegir entre morir cobardemente refugiados contra la pared; o podemos elegir lanzarnos con valentía y nobleza sobre la espada"

Resfriados

Acudo a la comunidad treekie.
Tengo una duda existencial que me atormenta desde hace más de 3 semanas.
En el universo trek, ¿existen las gripes, anginas, resfriados, etc?
En medio de esa hermosa utopía a la que tantos adscribimos, ¿el hombre vencerá definitivamente el síndrome de las narices tapadas, las toses interminables, los pañuelos descartables?
Por favor, que alguien conteste que sí.
Sería mi único alivio luego de casi un mes con virus, bacterias y nanites rondando por mi hogar, contagiándonos los unos a los otros en un círclo vicioso (nunca tan bien aplicado el término) que no parece tener fin.
Hoy me levanté con dolor de garganta (¡otra vez!) y la nariz chorreando. El siguiente paso será, seguramente, Pedro con fiebre. A partir de allí pasará a Belén (¡cumplió un año!) y comenzará esa hermosa actividad de nebulizar chicos (2 veces al día, y ¡cómo lo disfrutan los pequeños!). La última en caer será Fabiana (como buena madre, no tiene mucho tiempo para enfermarse).
Y, cuando creamos que ya pasó la crisis... ¡comenzaremos de vuelta!
Por eso, cifro mi esperanza más inmediata en el advenimiento irrevocable de la primavera.
Pero mi única esperanza definitiva, la que en realidad sustenta mis días en este tiempo, es que alguien (¡por favor!) me diga que un Dr. Mc´Coy, una Dra. Crusher, un Dr.Bashir o -al menos- algún ingnoto Dr. holográfico, pondrá fin alguna vez a este terrible flagelo de la humanidad (en particular, de la humanidad que tiene niños pequeños).
Larga vida (sin pañuelos) y prosperidad (sin antigripales)

Amaneceres

La otra tarde, charlando con alguien muy querido y también afecto a Star Trek y la CF en general (Futuros) nos preguntábamos sobre el ¿para qué la CF?
Veíamos como la CF que nos sedujo de adolescentes (¡hace tanto tiempo!) no se terminaba de alejar, en su propuesta y temática, de la actual. Básicamente funcionaba como un estridente sonido de alerta roja del Enterprise, diciendo que algo no andaba nada bien y que el desastre era inminente. De jóvenes era la amenaza del holocausto nuclear, las invasiones alienígenas (con aliens muchas veces parecidos a los comunistas) y otras yerbas. Había excepciones, quizás Asimov, Bradbury, Clarck (¡qué delantera!) y, claro, Sturgeon que proponían otras direcciones. Sin embargo la tendencia era esa. Actualmente, quizás, la tendencia apunta en dirección al dominio económico, las multinacionales que se hacen con el poder, la catástrofe ecológica, el dominio de las máquinas y tantas otras. Sin embargo la idea de la CF como un estridente sonido de alerta roja sigue intacta. Nos preguntamos si no sería hora de otra cosa.
Si no sería hora de que la CF empiece a decir: "se puede vivir distinto".
Quizás sea el amanecer de un nuevo tiempo en la propuesta. O, en todo caso, de una revitalización de direcciones ya hace mucho comenzadas. Star Trek siempre fue en esta dirección, ya sea en sus encarnaciones más ingenuas o más "realistas". El mensaje es siempre el mismo: "se puede vivir de otra manera".
Es paradojal, o tal vez no, que en la cultura del optimismo a ultranza sobre el bienestar del futuro, la CF haya sido una mosca negra alertando sobre catástrofes y riesgos inminentes.
Es paradojal, o tal vez no, que en esta época nihilista y de un inmediatismo escéptico, la CF tenga que hablar de la esperanza e invitarnos al desafío interior de vivir de otro modo.
La Federación es una utopía, pero ¿por qué no tomarla como modelo para ver qué podemos hacer en nuestra vida?
Seguro que hoy es imposible pensar en una organización mundial con los valores y principios de la federación. Pero, ¿yo no puedo ir construyendo mi pequeña "federación" doméstica en el vínculo con mi familia (privilegiando el diálogo por sobre la tecnología), con los amigos que tengan sentires similares (en donde el ser esté por arriba del tener), agrupándome para armar proyectos más solidarios y cooperativos?.
Es posible.
Yo hace 19 años que armé con colegas una cooperativa de trabajo. Y en esa época ni sabía qué era la federación. Sin embargo logramos crear un microcosmos que opera con criterios y prioridades muy distintos a los de la economía de mercado.
La CF puede hablar de distintos amaneceres, pero todos hoy tendrían que repetir con insistencia: "se puede vivir de otra manera"

Adonde nadie ha llegado antes

Título del post y leyenda mítica de Star Trek.
Resúmen, tal vez, de todo este mes de abril de desaparición (otra vez) forzada.
En parte, culpo a la PC que decidió fallecer sin previo aviso (en realidad me avisó hasta el hartazgo pero no le dí bola).
En parte, culpo a mi vida cada vez alborotada que no me deja tiempo para distenderme escribiendo un post (tampoco para tensionarme escribiendo un post)
Pero, en realidad, la vida me pasó por encima. Me pasó por encima sorprendiéndome. Nada resulta como era previsto (por suerte), los logros que parecían a un año de distancia en el futuro y de ardua concreción, se encuentran a la vuelta de la esquina (no de la noroeste, Blanca).
Y el corazón sorprendido ve cómo los imposibles se vuelven posibles.
Por eso me siento parado en dónde nadie (o al menos yo) había llegado antes. El futuro es más cercano y se abren caminos donde no los había. Todos los días de abril encerraron sorpresas de crecimiento, concreciones, aperturas.
Ejemplos, una tía monja que vive en Perú que me ofrece la exacta cifra de dólares que estaba necesitando para resolver una cuestión económica más que apremiante. Aclaro que la monja no tiene dónde caerse muerta, pero "casualmente" disponía de esa exacta cifra apartada para un caso de necesidad de alguien.
Más ejemplos, pensamos en mudarnos; nos disponemos a una larga búsqueda porque la propiedad que necesitábamos tenía un montón de componentes irrenunciables para cobijar a mi familia y mi trabajo; ni hablar del precio. Resultado: el primer departamento que vemos (¡el primero!) reúne todas esas condiciones (y algunas más que no habíamos pensando) y se puede negociar por la exacta cifra de la que dispondríamos.
Siguen las cadenas de "casualidades", de lograr lo imposible, de que corazones endurecidos se comiencen a ablandar.
Por eso mi ausencia. Básicamente por perplejidad.
Por eso, ahora, mi presencia, para invitar a todo aquel que pase por aquí a postarle a llegar a donde nadie (o al menos uno mismo) ha llegado antes.
Hasta cuando me sea posible volver a robarle un momento al resto de mi vida.

Trasnochada

Estoy completamente agotado.
Es tarde y mañana arranco temprano.
Pero vengo postergando mis líneas demasiado tiempo.
Nunca aparece ese momento preciso, ese espacio ideal, esa conjunción equilibrada para sentarme con el teclado y hacerlo dialogar con el corazón.
Por eso me decidí por el momento impreciso, el espacio real, y una mezcla bizarra y ciertamente nada afinada de cuestiones que me tironean.
Es que hay un compromiso de seguir diciendo presente. Tenga ganas o no. Tenga ideas o no. Tenga tiempo o no. Tenga sueño o no.
Mucho eludí ese compromiso el último tiempo. Y temo que lo seguiré haciendo porque mi vida real me exige, me demanda, me suplica. Claro que también me retribuye, me gratifica, me alegra. Si no la ecuación estaría mal.
Pero, de todos modos, en este impreciso y poco adecuado momento, digo que aquí estoy.
Comento, entonces, el artículo que me linkeó Blanca (Mejor en la Tierra que en el Cosmos).
Van impresiones sueltas.
Por un lado me parece una suerte de sacrilegio que Picard (nada menos que el Capitán Jean Luc Picard) diga que hay que postergar la exploración espacial.
Por otro lado reconozco que esto no lo dice Picard, sino Patrick Stewart, un actor con todo el derecho del mundo a opinar lo que le parezca.
Por otra parte me vuelvo a sublebar y me digo "igual no puede decir eso", tiene una responnsabilidad asumida por el rol que desempeño en Star Trek.
Otra voz, más racional, me dice "¡callate, nabo, no digas pavadas".
Y así me voy peleando conmigo mismo.
Lo más loco es que yo mismo pienso algo parecido al bueno de Stewart. Aunque no tanto con el tema de la exploración espacial, más bien con el armamentismo. Ya se que es un lugar común, pero eso no lo hace menos cierto y escandaloso, que no existiría hambre en el mundo si se moderara (y digo "moderara" y no "eliminara") la investigación y producción de armamentos. Quizás allí no sólo le daríamos a comer a los que tienen hambre. Creo que hasta podríamos disponer de un mayor presupuesto para conocer el vecindario de la Tierra (y, por qué no, a sus vecinos también).
Pero tampoco esto quita que sea un escándalo que se tiren millones de dólares al espacio con los que podrían comer millones de personas. ¿El fin justifica los medios?. Lo noble y copado del objetivo ¿hace más legítimo el contexto de injusticia social que supone?.
¿Cuántos de esos dólares, que nos mandan hermosas fotitos de marte y revolucionarios datos del planeta rojo, fueron literalmente robados a países del tercer mundo (nosotros, por ejemplo) y significan hambre, desnutrición, pobreza, ignorancia, falta de futuro y esperanza?
Sin embargo, mi corazón romántico se sigue emocionando con esas fotitos y esos datos. Sigue soñando con un contacto del "tercer tipo", mira con emoción las estrellas, sueña con viajar en un transbordador y pasarse unas vacaciones en la estación espacial.
Soy una persona con sentimientos muy ambiguos en este tema (y en tantos otros), pero trato de ser coherente con lo que pienso y siento.
Creo que el mismo Picard no adoptaría una postura muy distinta a la mía.
O capaz que sí y el sueño ya me hace decir (escribir) pavadas.
Comenten y corrijan las barbaridades aquí vertidas por las que, desde ya, pido humildes disculpas a mis pacientes y fieles lectores.
Hasta que le robe otro rato al sueño.

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Regreso

Lo he demorado mucho, soy conciente.
Raisa (o "Risa" como se escribe, según me han corregido oportunamente, más allá de que se siga pronunciando "Raisa") no me detuvo tanto tiempo. Pero no fue fácil volver. Si bien el regreso significó dos días de ruta (con más de un inconveniente en el proceso), volver, lo que se dice volver, recién lo estoy haciendo ahora.
Es que tengo el corazón, allá más que acá.
Es que tengo las iluciones allá, mas que acá.
Es que tengo el deseo allá, más que acá.
Y mudar esas cosas lleva tiempo. La naturaleza humana se resiste a dejar lo que ama entrañablemente.
Tampoco fue del todo grata la llegada.
Tanto en el plano personal, como en el local y el internacional la vida está complicada. Mucha injusticia en el plano personal(en una semana recibí una carta documento, una demanda judicial y estuve incolucrado en una horrenda situación que devendrá potencialmente en nuevos y jugosos juicios).
Más injusticia y muerte en el plano local (dos asaltos en las vecindades de mi casa, las estrellas llenas de vida que terminan llenas de muerte). Y mucha más muerte e injusticia en el plano internacional (cada vez que matan a otro semejante, me matan un poco a mí mismo)
Tal vez una buena mezcla de todo esto me dejó el corazón un poquito chupado, medio como pasa de uva. Pero la vida es mucho más que la muerte, lo que queda por lograr es mucho más basto que lo perdido.
Así que este es, oficialmente, el retorno de Strar.Trek.
A fin de cuentas la Federación no se formó en un día, y tampoco estuvo libre de dolores e injusticias.
Gracias a todos los que esperaron con paciencia. Especiales gracias a Blanca que aún espera mi comentario de un artículo que me linkeo (ya viene) y a Jorge que siempre está.
Nos vemos más pronto que antes.

¡Raisa existe!

Raisa, es un planeta del universo Star Trek. Su característica más destacada es que es un paraíso terrenal explotado completamente en dirección al turismo de todo el cuadrante.
Es el lugar típico de vacaciones para un buen oficial de la federación, para un acomodado comerciante ferengi y hasta para un brutal y libidinoso klingon.
Raisa existe en el corazón de cada uno.
Es ese lugar en dónde podemos relajarnos. Donde nos sentimos que somos más auténticamente nosotros. En dónde nos sentimos identificados y libres de un modo completamente distinto a lo cotidiano. Es el lugar en donde lo interno fluye, lubricado y placentero.
No siempre es el lugar donde vivimos (eso le pasa a unos pocos afortunados). Pero puede ser el lugar al que, inevitablemente, volvemos a disfrutar por una semana, quince días, un mes al año... para luego añorarlo el resto del año.
Me voy a mi raisa personal. El lugar que me enamoró. Junto a aquellos que más amo. Son sólo quince días, pero son quince días en Raisa, quince días en el paraiso, quince días en el lugar más bello del mundo (para mi corazón).
Si buscás en mis enlaces sabrás dónde queda mi Raisa. Tal vez también sea el tuyo o pueda llegar a serlo.
En todo caso me gustaría que me cuentes sobre tu propio Raisa. ¿Dónde queda?, ¿Cómo te enamoraste de ese lugar?, ¿qué te enamoró de él?. Espero, sinceramente, tu vuelta de mi ida.
Hasta entonces: larga vida y prosperidad.

Eso que nos une

Mi gusto por el universo Trek me pareció siempre una pasión solitaria. Algo que me gustaba a mí y que no era muy compartible. Quiero ser claro, no me desagradaba la idea porque soy, en escencia, un solitario.
Tes grandes sorpresas me llevé con esto.
La primera fue que mi entonces novia, hoy esposa, se fue enganchando con la idea de Star Trek. Algo maravilloso dado que a ella no sólo no le interesaba la CF, si no que tampoco se fascinaba con la TV. ¿Por qué se subió a la movida Trek? ¿Acaso tengo un fuerte poder de proselitismo ignorado hasta ahora por mí?
La segunda gran sorpresa fue Nico.
El es mi amigo. De esos que atraviesan la vida con uno. Nos conocemos desde el 75 (cursábamos 2º año de la secundaria). Compartimos el mismo país hasta el 79. A partir de allí el volvió a Uruguay (de dónde es oriundo) y yo permanecí de este otro lado del Río de la Plata. Sin embargo el vínculo se sostuvo. No, claro está, sin sus idas y vueltas (como titularía esta historia el viejo y querido Bilbo). De hecho pasamos varios años sin encontrarnos ni tener noticias el uno del otro. En ese lapso la vida se nos dió vuelta como una media a los dos y nos volvimos a cruzar (cruzando yo el charco) hacia el 93.
Grande fue mi sorpresa cuando me encuentro que mi viejo amigo de la infancia también se había vuelto adicto a Star Trek (TNG en concreto).
La tercera sorpresa fue más reciente. Alejandro (un viejo amigo de mi esposa) cada día me fue resultando más simpático. Al poco tiempo me enteré, obvio, que también era fan de Star Trek.
¿Casualidades?
¿Causalidades?
Ni lo uno ni lo otro.
Eso que me une a mis afectos más importantes es la posibilidad de admirar al otro, de sentirme completamente cautivado por la honestidad e incondicionalidad con la que siguen sus ideas y principios. Son algo así como me gustaría ser a mí.
Y mucho de eso tiene Star Trek.
Es obvio que no me va a caer bien, necesariamente, todo fan de Star Trek. Del mismo modo mucha gente que valoro y aprecio no tiene ni idea de lo que es un klingon.
Pero si es innegable, que Star Trek refleja muchas de las mejores cosas que yo descubro en mis semejantes, muchas de las que quisiera ver realizadas en nuestras sociedades, muchas de las que yo quisiera llegar a ser.
Eso es mucho de lo que me une, en una alianza de fierro, con mis mejores afectos.
Aquella con la que decidí compartir mi vida.
Aquel amigo que estuvo, está, y estará siempre.
Este nuevo con el que, seguramente, compartiré tantas más.
Afectos, historias, cariño, unión, fidelidad, ideales compartidos y defendidos en mutua alianza.
Mucho de eso es Star Trek.
Mucho de eso trato de que sea mi vida.
PD: dedicado, especialmente, a Nico a quién tengo olvidado en el correo electrónico más no en el corazón. Gracias hermano por todo lo compartido. Porque disfrutamos tanto del jugar juntos como de filosofar hasta la madrugada. Un abrazo a vos y tu familia (especialmente a mi ahijado)

La Autodeterminación: ¿Un año más cerca?

Hacia fines del 03, lanzábamos en este blog una nueva sonda Voyager ("2004: ¿un año más cerca o más lejos?").
La misma tuvo su primer parte de la respuesta ("La ética del poder: un año más lejos").
Llegó la hora de la segunda parte de mi modesta respuesta. El problema es que esta respuesta es más una pregunta que otra cosa.
Pregunta dirigida al corazón, a la conciencia, a la mente y el espíritu de cada uno que tenga ganas de responderla: ¿vos, estás más cerca o más lejos?
Porque la utopía Trek (con sus valores, propuestas, ideas, conceptos, etc) es algo mayoritariamente viable en la mayoría de las circunstancias en que vivimos.
Por supuesto que, casi siempre, el entorno no favorece el desarrollo de utopías humanistas y sociales (más bien todo lo contrario). Pero ¿desde cuándo quedó abolida la autodeterminación?, ¿cuando nos amputaron la libertad?, ¿en qué momento perdimos los genes que nos hacen ser soberanos de nosotros mismos, dueños de nuestras desiciones, señores de nuestras opciones?.
Me cansa la actitud de criticar el entorno (cosa que comparto y aliento) para después, sencillamente, justificarnos por ese mismo entorno. Esa actitud se torna una complicidad encubierta (y posiblemente involuntaria) con las propuestas.
Y, lo que es peor, nos hace olvidar que nadie nos puede obligar a vivir como no queremos.
Lo repito, las circunstancias nos condicionan. Nos presionan. Nos exigen muchas veces de un modo dramático. Pero no quedamos determinados como individuos. Sólo podemos autodeterminarnos.
Victor Frankl (ex-discípulo de Freud, prisionero de campos de concentración, mente brillante del sieglo 20) hace una fuerte defensa de la libertad del ser humano. Él decía que aún cuando estamos entre la espada y la pared podemos elegir: morir cobardemente contra la pared o lanzarnos noblemente hacia la espada. Muchas veces las opciones que nos quedan no son las que preferiríamos; pero eso no significa que no podamos elegir.
Seguro que la realidad no es la que queremos. Seguro que está cada día más lejos de la utopía Trek (o de cualquier otra utopía), pero, ¿eso es excusa para dejar de vivir en base a los valores que nos conmueven, a las opciones que nos hacen más felices, a las prioridades en las que más creemos?
Por eso, yo me pregunto, cuán más lejos o más cerca estoy YO de vivir la utopía a la que adscribo. En mi trabajo, en mi familia, con mis amigos, ¿construyo una pequeña, modesta pero muy real "federación"?
Sé que de mí depende.
Y el entorno no es una excusa, apenas es una condición adversa (muy adversa, está bien).
Por eso esta segunda parte de mi respuesta es una pregunta. Que cada lector pueda hacerse cargo de responderla y, si fuera pertinente, mejorarla.
A mí me hace muy feliz saber que mi vida está en mis manos. Como corresponde.

La Etica del Poder: Un año más lejos

Hacia fines del 03, lanzábamos en este blog una nueva sonda Voyager (2004: ¿Un año más cerca o más lejos?).
La pregunta planteada (¿estamos más cerca o más lejos de la utopía Trek?) la siento tan compleja que va la respuesta en dos post distintos (y largos).
Mi primer respuesta es NO.
No estamos más cerca de la utopía Trek. Mi principal argumento es ético.
Si hay algo que distingue el estilo Trek por sobre cualquier otra producción de CF (y de no CF) es el lugar medular que se le da a la justificación ética de los actos. Cada oficial de la federación es fuertemente formado en los principios y legislaciones de la propia organización social. Pero, además, se le induce a desarrollar una estricta conciencia moral, la cual le permite juzgar cada situación en particular a partir del encuadre que le ofrecen las directivas de la federación. Esta conciencia moral y personal lejos de aligerar el enorme peso de los principios legales, los vuelve mucho más severos aún. Cada acto con cierta trascendencia debe ser justificado moralmente y éticamente. Y prácticamente cualquier costo (la propia vida y, aún, la vida de la propia tripulación) es valedero con tal de defender los principios fundamentales (entre los cuales se destacan el respeto a la vida en general, el respeto a las culturas extrañas, la no interferencia con dichas culturas, la no discrimnación, etc.).
Lo interesante es que otras razas que conviven con la Federación en el universo Trek, también poseen estos códigos estrictos. Aún los primitivos, guerreros y colosalmente bestiales (y adorables) klingons tienen un código de honor que encauza todas sus acciones y por el cual están dispuestos a entregar la vida. Algo similar pasa por otras razas "duras" (Romulanos, Cardasianos). Los Ferengis rigen su vida por un código de comercio. Sus valores son casi opuestos a los de la Federación, pero se asemejan en la fidelidad con la que siguen estos valores. Hasta los temibles Borgs no hacen las cosas porque sí, o porque tuvieron ganas. Ellos incorporan (asimilan) a todo aquel que se les cruce. Imponen su fuerza y su poder y nada los detiene. Sin embargo en ellos no hay autoritarismo ni arbitrariedad. Para los borgs, la asimilación es la manera de crecer como raza, de aprender cosas nuevas, de desarrollarse. Se podría decir que su estado de guerra continua con cualquier forma de vida es una manifestación de un código primario (pero código al fin) que es el de la supervivencia de la propia raza.
¿Y qué nos pasa a nosotros, en esta actualidad y este espacio real?
Hace tiempo que veo imperar algo que podríamos llamar "la ética del poder". La resumiría como un único "principio" que diría algo así: "Esto lo hago, porque puedo hacerlo".
Desde este "principio" las cosas se justifican en sí mismas, se hacen porque se tiene la facultad de hacerlas. No hace muchos días un conocido me comentaba como en una transacción inmobiliaria se le habían exigido (y cobrado) algo así como 300 dólares de más amparados en la fría letra (y pequeña letra) de un contrato formal. Esta cifra estaba destinada a resarcir al comprador (victimario en este caso) ante un incumplimiento del vendedor (la víctima y conocido mío) ante una demora en la escrituración del inmueble. Dicha penalidad se basa en el supuesto de que el comprador se verá perjudicado por demorar su posesión del inmueble adquirido al demorarse la escritura. El problema, es que el comprador ya había tomado posesión del inmueble, por la buena voluntad del vendedor, quien se la entregó mucho antes de lo "legal" para beneficiar a la otra parte desinteresadamente.
Ante el reclamo de mi conocido, el comprador no tuvo reparos en admitir que el cobro de esa plata no correspondía, no era correcto. Pero tampoco tuvo reparos en admitir que lo hacía "porque podía".
Esto ya es duro, pero más fuerte me resultó saber que la actitud del comprador era de completa naturalidad; de hecho no se explicaba por qué se le hacía este planteo. No sentía verguenza alguna, ni tan sólo intentaba esconder la naturaleza real de su acto. Él lo sentía "éticamente" correcto. Es la ética del poder. Lo hago porque puedo. El acto se justifica en la misma factibilidad de hacerlo. Es Bush invadiendo Irak porque puede hacerlo. Es el que te roba en la esquina de tu casa porque puede hacerlo. Es el político corrupto porque puede hacerlo. Es el comerciante que sube injustificadamente los precios porque puede hacerlo. Es el que deja de pagar alguna obligación porque puede hacerlo. Cada uno estará rodeado de miles de pequeños y grandes ejemplos de la "Etica del Poder". Siento que ella no sólo nos aleja cada vez más de la utopía Trek, sino también de nuestra escencia gregaria y de nuestra más profunda médula de humanidad.
Nos dehumaniza sin animalizarnos (tampoco el animal hace las cosas porque puede, sino por imperativos muy fuertes y que lo trascienden llamados instintos).
Nos convierte en algo denigrado y denigrante.
Lamento si este post tiene un aire amargo. Pero esto me amarga.
Sin embargo, tampoco creo que sea toda la realidad.
De la otra parte hablaremos en otro momento.

Los Hijos

El capitán Picard es, creo, mi personaje favorito de Star Trek.
Ha salvado innumerables veces el universo y la Federación. Y no le resulta nada fácil. Cada una de sus opciones es severamente revisada por un estricto código de ética personal. Sin embargo Picard es, en algún punto, un simple ser humano que no le escapa a la experiencia de la frustración.
Y no de una frustración pequeña a la que todos tenemos derecho (y obligación), sino a una FRUSTRACIÓN, de las grandes, de las que duelen, de las que se asumen pero no se superan.
Picard nunca fue padre. En un capítulo parece encontrar a un hijo de una amante perdida de su juventud. No resultó ser su padre y Picard perdió el brillo que había conquistado por unos pocos días. Quizás su experiencia más cercana a la paternidad fue su vínculo con Wesley, un jóven alferez hijo de una amiga íntima. Pero no sabemos hasta qué punto pudo disfrutar este vínculo, dado que el padre de Wesley había muerto bajo las órdenes del mismo Picard.¿Hasta qué punto su mismo código de honor lo llevó a adoptarlo?.
También estaba su sobrino, al cual amaba hondamente. El muchacho falleció en un accidente.
Picard me hace recordar que las mayores hazañas que nuestra imaginación (o la de los creadores de Star Trek) jamás se compararán a la hazaña de engendrar vida, criar esa vida, transmitirle a lo largo de los años la escencia del vivir. Amarlos, esperarlos, aceptarlos, disfrutarlos, apoyarlos, abrirles caminos, respetar sus opciones, verlos alejarse. Eso es la verdadera hazaña.
Yo no habré salvado jamás a la galaxia, pero tengo 3 pequeñas hazañas que (más o menos) me creen un héroe, capaz de realizar cosas imposibles, con el don de aliviar dolores en forma instantánea, ahuyentador profesional de temores y angustias, seguridad inamovible y tantas otras cosas (que el tiempo y el crecimiento propio les harán desmentir oportunamente).
Puedo decir, entonces, que me siento más que satisfecho con mi lugar en el orden de las cosas de este cosmos.
Gracias, Picard, porque tu frustración me hizo más conciente de mi realización.
Gracias, Blanca, porque inspiraste este post (dedicado a vos tal como te prometí en algún momento)
Gracias, Santiago (14), Pedro (3) y Belén (8 meses), porque están ahí para darle sentido a mi estar aquí.

La Noche Mágica

Hoy es noche de reyes.
Hoy es, en mi memoria, la noche en dónde la magia llega más cerca de la tierra.
Es que, la noche de reyes siempre fue en mi infancia una noche de insomnio, de tratar de expulsar minutosl como si fueran segundos. Y los muy canallas, por el contrario, se tornaban horas. Agradecimiento a mis padres por la experiencia temprana de la magia y la fantasía (que me predispuso para disfrutar de Star Trek entre tantas otras maravillas).
Gracias, papá, a vos que estás viviendo ya en el reino mismo donde se origina la magia.
Gracias, mamá, a vos que todavía alentas aquí.
Gracias porque aquella noche que encontré amontonados los paquetes abajo de una pila de ropa para planchar. Descubrí que la magia era mucho más grande de lo que pensaba. Porque no hay mayor magia que la del silencio cómplice de los padres que recibe la única recompensa del brillo emocionado en los ojos del hijo.
Lo viví como hijo. Lo vivo como padre.
Hoy yo soy un rey mago.
Hoy los zapatitos de mi hijo del medio (3 años) están llenos de esta magia. El más grande aguarda su turno para convertirse en rey mago en algunos años más. La más pequeña aún no sabe reconocer la magia del resto de las cosas.
Que tengas un día lleno de magia, de fantasía y de amor.

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2004: ¿Un año más cerca o un año más lejos?

Se viene otro año.
Y me pregunto. ¿Estamos un año más cerca o más lejos de la utopía de la Federación?
Por "utopía de la Federación" entiendo ese sueño de Rondenberry (creador de Star Trek) que se animó a pensar una civilización en donde se respetara lo distinto. La vida fuera un valor supremo (toda vida, aún la no inteligente). Donde el mito del capitalismo (y todas sus mentiras asociadas) fuera historia antigua. Donde el poder fuera un servicio. Donde la razón fuera más que la fuerza ,el saber más que el hacer y el ser más que el tener.
Pregunto, una vez más, ¿estamos un año más cerca o un año más lejos? y ¿por qué?
Como siempre prometo la propia opinión en unos días (¿semanas?)
Por lo demás les deseo a todos mis visitantes un muy feliz 2004.
Que se cumplan todas tus necesidades y, por qué no, un buen puñado de deseos. Que estés más cerca de tus anhelos y que tus sueños se hagan vecinos de la realidad. Que te encuentres con los que tenés perdidos, y que recuerdes en paz a los que no podés encontrar. Que se salden todas tus deudas (las monetarias pero, sobre todo, las afectivas) y que puedas mirarte con alegría en la mirada de tus seres queridos.
Un abrazo especial lleno de cariño para Blanca y Jorge, los más fieles seguidores de esta travesura virutal que ha sido Strar.Trek.
Nos seguimos encontrando con ellos y con los anónimos que también pasan por aquí y justifican estas líneas.
Felicidades.

Juegos y Juguetes

No hace mucho tiempo, lo confieso, me enteré de la existencia de los "geeks" (Post-Geek). No es que no supiera de su existencia, más bien es que no sabía cómo se llamaban. Son aquellos para los que los juguetes son muy importantes (especialmente los juguetes "tecno"). Al mundo se nos presentan como una especie de niños que se niegan a abandonar su infancia.
Algo de eso hay en Star Trek. Allí podemos ver al serio capitan Picard, el cabrón de Sisko, la urgida Janeway, dedicándose a complejos juegos en los holodeck (u holosuites según el caso. Para más información pueden ir a Internet y Holodeck). Que es casi lo mismo que hacen los chicos en los jardines de infantes cuando se disfrazan y representan personajes (con un poco menos de complicación tecnológica). Si esos grandulones (que muchas veces han decidido el destino de la galaxia) tienen tiempo para jugar como niños, ¿por qué nosotros no?, ¿por qué un geek no?.
No tengo respuestas. Pero sí quiero hacer una distinción. Para el niño lo importante es el juego. Para el geek, lo importante es el juguete. Mis hijos, invariablemente, han valorado mucho más los papeles de colores que los costosos (o no tanto) juguetes que envolvían. Para el niño lo importante es el juego, el juguete es sólo un medio. Para el geek, en cambio, lo importante es el juguete; se olvió de jugar. Se pierde el fin, el medio se transforma en fin y todo queda pervertido.Un geek, en definitiva, es alguien que extravió el rumbo y quedó atrapado y esclavizado de las cosas. Ya no manda, no tiene el poder y, en algún sentido, es digno de compasión. Me gustan los jueguetes, me gusta jugar, me gusta seguir siendo un niño, pero, sobre todo, me gusta que los medios sean medios, y los fines sean fines.
Que te diviertas.
PD: dedicado a Jorge quien,con su post, inspiró este.

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